Es habitual que en las redacciones hay quienes son puestos en el freezer.
La expresión indica que se trata de profesionales que por alguna razón determinada, por la empresa, son casi suspendidos de sus funciones. Es decir: ganan su sueldo, pero no trabajan.
Concurren al establecimiento, pero no hacen nada.
En La Nación, es habitual que alguien te diga que tal o cual "está en el freezer, y cuando uno está en el freezer NO ESCRIBE NI UNA COMA".
Así supe de gente que alguna vez fue jefe de deportes de ese centenario matutino que por no sé qué razón pasó al freezer. De ahí, tras algunos años, fue destinado a editar los suplementos zonales. Que es como el freezer, pero peor.
Sé muy bien que en la agencia de noticias oficial la costumbre de dejar gente congelándose es normal. De hecho, en ese lugar a cada cambio de gobierno le sigue un cambio general en la jefatura de la redacción. Entonces, quienes durante el gobierno de Duhalde eran jefes de política, en el gobierno de Kirchner pasan a espectáculos o a policiales o a la dudosa sección Mercosur.
Y, en su lugar, ponen a quienes sean más afectos al régimen. O menos combativos. O sea: si en una asamblea el redactor o la redactora tal hizo uso de la palabra para criticar a la conducción de la empresa, automáticamente pasa al freezer.
En muchos casos, en varias redacciones, se llega al extremo: le solicitan al redactor problemático que se tome todos los francos que tiene pendientes. Durante ese lapso la empresa consigue dos cosas: que durante un tiempo el escriba díscolo no joda y semanas para pensar a qué destino lo enviará. Ese lugar puede ser también secciones inocuas como deportes o información general, la gran cuna de los descastados.
Cabe acotar que, más allá del término freezer, los periodistas han acuñado otro término: el osario, el lugar de los cementerios donde van a parar los huesos de personas sin deudos.
"Este lugar es un osario. Cuando caés acá, nadie te reclama", me dijo el otro día un periodista en referencia al tercer piso de una redacción de las más pobladas del medio.
El que no pertenece al mundo del periodismo puede preguntar: "pero por qué no los echan?" Y yo respondo: por una sola razón: la indemnización. El periodista tiene un régimen especial por el cual durante el primer año de trabajo le corresponden doce sueldos: tres por pre aviso, tres por profesión peligrosa y uno por cada seis meses, más aguinaldo y vacaciones y no me acuerdo qué otras cosas.
Por ello, las indemnizaciones de quienes tienen más de diez años trabajando en una redacción suelen ser abultadas. A menos que la empresa no quiera pagarte y termines en juicio o con un arreglo extrajudicial. Que es la más de las veces.
viernes, 30 de mayo de 2008
jueves, 29 de mayo de 2008
Por qué?
Mi primer blog.
Eso es lo que es este espacio.
Hoy, 29 de mayo, me decidí por publicar lo que no puedo (no me dejan) escribir en el lugar en el que trabajo.
Quienes me lean, aquí pueden enterarse de las informaciones que no salen en algunos medios. Y de aquellos hechos que no son publicados porque carecen de sustento informativo.
También será el espacio en el que comparta situaciones personales, momentos de mis coberturas o análisis para entender por qué en el medio que me emplea hay noticias que no se publican.
Ya van casi tres lustros de periodista. Era hora de que empezara a escribir.
Bienvenidos.
Eso es lo que es este espacio.
Hoy, 29 de mayo, me decidí por publicar lo que no puedo (no me dejan) escribir en el lugar en el que trabajo.
Quienes me lean, aquí pueden enterarse de las informaciones que no salen en algunos medios. Y de aquellos hechos que no son publicados porque carecen de sustento informativo.
También será el espacio en el que comparta situaciones personales, momentos de mis coberturas o análisis para entender por qué en el medio que me emplea hay noticias que no se publican.
Ya van casi tres lustros de periodista. Era hora de que empezara a escribir.
Bienvenidos.
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